¿Qué es?
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, muy frecuente en la infancia. La piel pierde su capacidad de retener agua y de protegerse, lo que provoca resequedad, comezón intensa y brotes que aparecen y desaparecen.
Señales frecuentes
- Piel muy seca, áspera o con descamación.
- Comezón que empeora por la noche y altera el sueño.
- Placas rojas en mejillas, pliegues de codos y rodillas, o cuello.
- Brotes que mejoran y regresan con el calor, el sudor o ciertas telas.
¿Cuándo acudir al dermatólogo pediatra?
- Si la comezón no deja dormir al niño.
- Si las lesiones supuran, forman costras amarillas o se infectan.
- Si los brotes no mejoran con hidratación diaria.
Cómo lo tratamos
Explicamos a la familia cómo funciona la piel atópica y armamos un plan por escrito: rutina de baño e hidratación, control de los brotes con tratamientos seguros para la edad del paciente y medidas para prevenir recaídas. El seguimiento periódico permite ajustar el tratamiento conforme el niño crece.
Información de carácter educativo. No sustituye la valoración médica: cada paciente requiere un diagnóstico y tratamiento individualizado.